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VALENTINA URETA: FUNDADORA DULCERIA AZTLÁN


Es chilena, egresada de Letras Hispánicas en la Universidad Católica. Es amante de la cocina y las historias –la sobremesa-. Dulcería Aztlán nace como invocación a su infancia. Vivió 6 años en ciudad de México, el D.F, con su familia.  "La comida mexicana te marca rápidamente y ya no se te vuelven a olvidar esos sabores de sus calles, carritos de elotes y puestos de tacos al pastor. México tiene una cultura infinita. Tienen muy presentes a sus ancestros y su sabiduría. Estos ancestros lo son de toda América.

La cultura indígena es sumamente rica, pero rica de lo que es realmente rico. Panes, semillas, preparaciones con lo básico de la agricultura y la caza. Preparaciones simples pero con sabores complejísimos. Frutos secos, otros frutos (entre ellos muchos chiles o ajíes), hierbas, trigo, maíz, miel, se combinan bajo manos expertas para convertirse en platos exquisitos, nutritivos y naturales." 

Producto de todos esos sabores y contando con el beneficio de sus ingredientes es como nacen las palanquetas.  

¿Cómo nació la idea de crear Dulcería Aztlán?  

Aztlán nace con la conjugación de tres momentos en mi vida. Fue hace 5 años. En esa época era vegetariana y me diagnostican alergia alimentaria, con un montón de prohibiciones. Empiezo a cuidar mi alimentación, cocinando barras con las palanquetas como referencia. La palanqueta es un dulce típico que recuerdo de mi infancia, de cuando viví en México. Es todo lo que necesito para suplir los nutrientes de la proteína y es ese gustito de algo rico en medio de todas las prohibiciones. Esta alergia me pilla justo saliendo de la universidad, donde estudié Letras Hispánicas. Así que sumemos la energía y ganas de trabajar.Salud + pasado mexicano + energía, creatividad y esfuerzo. Yo te diría que esta es la receta de Aztlán. 

¿Qué es lo que más te gusta de lo que haces? 

Lo que más me gusta definitivamente es solucionar problemas. Soy una de esas personas que trabaja mejor bajo presión. El emprendimiento tiene mucho de esto; problemas y presión quiero decir. Me entusiasma cranear soluciones, ponerme metas grandes, aprender, equivocarme, aprender más, hacer cosas nuevas, romper esquemas, innovar. 

¿Qué ha sido lo más difícil en este camino?

Lo más difícil ha sido armar el equipo. La gente es lo más difícil por lejos. Trabajar para la gente, achuntarle a lo que la gente quiere, comunicarlo bien y también trabajar con gente. Tener un equipo que se crea el proyecto, que sea funcional y feliz. Que te mire como líder y no como jefa, que valore un estilo de trabajo un poco menos convencional y que tenga la capacidad para crecer en sí mismo. Me costó mucho armar un equipo con esta visión. Hoy puedo decir orgullosamente que Aztlán es un equipo magnifico. 

Palabra o frase que defina tu marca...

Me parece que "precolombino". Nosotros usamos el slogan "la dieta precolombina". Es nuestra inspiración y nuestra meta. Algo así como el fin que alcanza al origen y todo calza. Rescatamos técnicas antiquísimas en la cocina, rescatamos los hábitos alimentos de nuestros antepasados y sus ingredientes. Vamos zigzagueando por el camino, rechazando las prácticas químicas de la industria alimenticia, rechazando el plástico, buscando siempre soluciones naturales y sustentables para preservar y proteger la calidad de nuestros productos. Regional Food?
Regional Food ha sido el mejor aliado comercial que pudimos encontrar. Lo digo con mucho cariño. Me habían pintado el mundo de la distribución y "el negocio" en general como una cosa muy competitiva, donde habría que andan a la defensiva, cuidándose la espalda. Muy distinto con lo que me he encontrado. Mis colegas emprendedores ven el crecimiento a través de la colaboración, no la exclusión. Y Regional Food impulsa el desarrollo de empresas como la mía desde esta visión. Agradezco mucho el trabajo que hacemos en conjunto y la fe que tienen en Aztlán y nuestros productos.

¿Cómo te ves en 5 años más? 

Esta es la pregunta más difícil de todas. 5 años son tantos... pero supongo que estaré solucionando problemas, avanzando hacia delante, que es la única dirección posible para avanzar, aprendiendo siempre algo nuevo, comiendo rico y disfrutando del trabajo, de la familia, amigos y los lugares bonitos que tiene este planeta.